PRIMER INSULTO
Demasiado Universo Colándose
Entre olivos encendidos
Demasiados disparos a quemarropa
Confundiéndose con sonrisas oscuras
De una estrella apenas somnolienta.
¡Qué más zigzag que aquellas manos
ardiendo de caos y próximas a la muerte misma!
¡qué más trémulo que espigas murmurando
un adiós de aplausos nebulares!,
como si los segundos de un beso
fueran las horas de un te amo en agonía,
como si la piel misma se arrancara de cuajo y temporales.
Demasiada ternura titilando
Pequeñas gotas de olvido.
Demasiado olvido para
Recordad que sólo instantes
Se quedarán mis labios en tus mundos
Llenos de indiferencia.
¿Acaso me vieron los astros
quedarme vacío cuando se me cayeron un ciento de lágrimas frías?
ARREBATOS
Me quedaré callado
Esperando luz de paños fríos.
Me quedaré boquiabierto,
Como cuando las estrellas se
Disfrazan de cáñamos azules,
Como cuando los relojes
Se amordazan unos a otros
Esperando el suicidio del tiempo astrolabio.
Me quedaré casi a hurtadillas
Escondiéndome de los insectos
Preguntando por la ternura que me quitas
Cuando te sabes celosa.
Me quedaré a la sombra
De tus pasos invisibles
Distante de las muecas y de las
Indiferencias.
Casi diría como un par de ojos
Jugando a ciegas.
Me preguntarás por los sucesos
Que se arrodillan frente a mis labios
Yo responderé callado
Como si muriera en este poema suicida
GROTEZCA
De poema en poema. Imperfecto verbo.
Irreal abecedario. Penoso Delito.
Me hallarás dormido.
De palabra en palabra
Lanzándome al vacío de los instantes
Me tendrás oscuro. Apenas un delirio.
De lágrima en lágrima
Se me caerán los sueños
Y sin idiomas ni continentes pergaminos,
Descalzo y desnudo de frágiles mundos
Seguiré callado,
Como en un principio de luces
Casi víctimas.
Y de mis labios resecos y heridos
Dibujaré un sol enamorado
Eso bastará, me diré en penumbras
Cuando al final del día me llores insensata
Luego que los espejos se confiesen
Detrás de un tragaluz que sólo dijo adiós.
REPUDIOS
Luna de harapos y otoños
Que vienes del dolor y de la soledad espeluznante
Que cantas despedida cuando
Nada se despide
Y que mueres de blanco
Cuando la noche te sonríe profana y ramera.
¿por qué delito me acusas,
qué odio te confunde?
Luna de pequeños imposibles.
Mujer de nebulosas y desdenes.
Volcanes que salivan poemas sin descanso
Y tristes envidias como si fueran rocío.
¿Por qué asesinas en tu lecho de egoístas espacios
Al que sólo te besa entre insomnios y lechuzas?
Por qué no te cansas de estar suspendida
Boca abajo de genitales purpurados
Y aprendes a renacer muriendo santurronas inocencias
¡qué te hizo el tiempo de quijotes alquimistas!
¡qué te hicieron los astros envenados y dantescos!
Que sólo amores finitos llenan tu cena de escalofríos!
Me dejas herido y tormenta. Lánguido y funesto
Casi un desconocido. Orillando años y olvido
Que por cada noche sádica y ebria
Me robas el alma por mitades
La mitad no tiene nombre
La otra ni siquiera sabe de tu engaño
EL DELITO
Permíteme escupir entre tus dedos más débiles.
Huir a campo abierto
Oliendo a luciérnagas empapadas de
Sexo.
Brujas y sahumerios.
Que por caricias hubo esquirlas
Terciopelo amargo.
El primer otoño de enredaderas.
Permíteme saltar entre nubes
Y entre carcajadas frías respirar
El erotismo de tus pechos moribundos
Porque estoy hastiado de tus caricias amapolas
Y los rezos de los álamos oscuros
Que predicaban tu aroma en
Mis últimos regazos.
Permíteme morir en el cáliz de los planetas menores.
El susurro perfecto del silencio senil.
Las palabras desnudas. Los verbos callados.
La tosca noche. Los energúmenos faroles a distancia.
La mirada enamorada de los viejos tranvías submarinos.
Ese olor a ti pestilente, quizás asesino
y las ganas de no estar amarrado.
A tus fugas y nevazones
Como si fuera un títere en tus orgasmos
o un pequeño bostezo entre dientes.
REMORDIMIENTO
Se me perdieron mis almas
Tal vez y sólo tal vez preguntaré por ellas
Al tiempo mismo a la vergüenza.
No sé cómo ni cuándo, ni dónde
Lo único cierto son las penas
Que dejaron mis propios idiomas
Y mis temores ajenos
Se me perdieron a medianoche
Entre insultos y golpes de viento
Ni los búhos supieron, menos el frío
pésimo de mis lenguas y enojos
De veras que tuve miedo
Y de tanto llorar entre malezas y rendijas
También se me perdieron las ganas
de saberme vivo entre relojes y piel.
Han pasado poemas, astros y esos
Nada he sabido de estas almas temblorosas
Ni siquiera un faro de luz perdida
Ni siquiera la vergüenza de un ladrón
Arrepentido
Nada de nada... casi un crimen
Casi una pesadilla
O casi una muerte sin vida
LA PESADILLA
Casi despierto y colgado de un reloj sombrío
Casi a orillas de la nada misma
Y de los instantes robados al insomnio.
Me detengo impaciente y ombligo
Entre vidas entre muertes
Entre poemas
Que destilan sus propias epifanías
Casi noctuno. Casi paradigma
E desnudo tiznado y silencio
Oliendo a tristeza a invierno
Y de reojo se me cuelan mis conflictos.
Se me hicieron pocas las horas colgado
Se me hicieron cenizas y pequeños respiros
Casi despierto. Casi dormido
Casi a orillas de la nada misma.
LA CULPA
Fui culpable de amarrar almas
A lo invisible de los ojos
Fui culpable de sonreír entre cardos
Y pequeños asesinos,
Quizás pequé de irreal entre irreales
Acaso insomnio cuando el oxígeno
Se moría con el respiro
Culpable de amar entre enemigos
Y callosas manos de papel
Tan culpable como náufragos besos
Que se incendiaron lágrimas abajo.
Tan culpable como un suicidio de ternura
Arrimándose de frío
Transversal a tus ojos verdugos.
Y Tan perdido como para escribir
Estos poemas en tu contra
Sin remordimiento alguno
EL ADIOS
Me enseñaron a morir los horizontes
Y las brújulas quemadas de tanto espiro
Y me quedé sin respiro y la nada de saliva
Que mojó un invierno boca adentro.
Me enseñaron a morir los espantapájaros
Perplejos relojes de cuánticos bailes
A hurtadillas como pensamiento de soles
de cuarzo
No tuve miedo, quizás envidia
El mismo de mi anterior simetría
El que sopla en tu pésimo oído
Cuando te mueres con mis delitos
FÚNEBRE
Hubo la misma tardanza ácida
Y la misma fúnebre tentación,
De morir cabizbajo y con las células abiertas
Hubo el mismo olor a vacío y la misma lágrima
Desplomándose semidesnuda
Nadie dijo que sería fácil
Ni menos que tu desmembrada compañía
Fuera un oasis de caricias tibias.
Al menos me debes eso, mujer de la tempestad ciega,
Me debes tu libertad y mi suicidio
EL ADIÓS DE LOS PECES
Permíteme morir descalzo y sin ruido.
Permíteme mi última lágrima piadosa.
Un adiós de consteladas razones que simplemente murieron
Inocentes en un atardecer de ironías amargas y tristes.
Permíteme sobrevivir a tu amor tan gris como un beso disparado de indiferencia.
Permíteme la paz de los poemas que jamás te regalé
O el silencio de tu boca o la humedad de mis sueños que todavía agonizan en las veredas de una vida inconclusa.
Permíteme ser el más pequeño de los peces
de una inmensidad llena de corales acurrucados y salobres.
Y naufragar en tus propias caricias sin más destino
que el haberme equivocado tanto.
Tanto, como para haberte amado lo suficiente
en una única vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario